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El Parque

Parece que a veces apreciamos muy poco lo que tenemos cerca de donde vivimos, y con abrir bien los ojos podemos descubrir maravillas como El Campo de San Francisco de Oviedo, el pequeño pulmón de mi ciudad.

A este parque le tengo cariño porque es el de la generación donde no había ni columpios ni zonas verdes en las barriadas, y hacia allá partíamos muchas tardes a dar vueltas con los cochecitos en torno al viejo eucalipto, y a saludar a la osa Petra. Recuerdo una pequeña bajada por la que siempre me caía volviendo, causante de tener las rodillas de aquella manera.

Según cuenta la web del ayuntamiento, el total de árboles asciende a 955 ejemplares. Hay 51 especies diferentes y más de 100 variedades. Los más abundantes son los castaños de indias, tilos, plátanos de sombra, y arces.

Con esta diversidad os podéis imaginar cómo es el otoño en este lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi Valle Otoñal

Mi valle favorito ya está vestido de ocres. Si en primavera el verde se acentúa, y la flora cubre todos los rincones, en invierno nos regala excursiones como la que os relaté en su día. Ahora en otoño no es ni peor ni mejor, es distinto y tan precioso como siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Otoño desenfocado

Pasados los años y mirando el archivo fotográfico de todos los otoños, me doy cuenta que es puro vicio lo de mirar a f :2,8 o a diafragmas similares. Pero las imágenes que más me gustan son aquellas en que las hojas enfocadas tienen como telón de fondo el bosque o al menos algún árbol que nos invite a pensar que estamos metidos dentro. Y de otra cosa que me he dado cuenta, es que en estas fotos el Haya es el rey.

Cascada de Xurbeo

Añadimos una nueva cascada a la colección asturiana. Esta vez es una cascada desconocida para muchos, pero que es una auténtica joyita a media hora de donde se deja el coche.

Para disfrutar de este sitio, nos tenemos que desplazar al Valle del Río Negro, río que nutre al Aller en Moreda. Dejamos el coche en Murias, y por el camino enfrente del aparcamiento bajamos por un caleyón que ahora mismo está en fase de acondicionamiento.

Es un camino precioso con castaños, hayas, avellanos, robles… una maravilla para visitar en plena caída de la hoja.

Aunque el recorrido es corto, hay un repecho no apto para “cardíacos”

 

El Río Negro debe su nombre al tipo de rocas que hay en la zona, y supongo a la existencia de carbón y por consiguiente minas. Las explotaciones están cerradas ya pero se encuentran restos por la zona.

Veis cómo asoman los restos de carbón en el camino.

 

Al final del repecho se observa un camino que podría estar relacionado con la explotación minera, pero no es el que nos lleva a la cascada. Habrá que descender.

 

En cuanto descendemos nos encontramos de repente la cascada formando un pequeño circo.

 

 

Como yo este día no estaba muy fina fotográficamente hablando, me dediqué “al arte” ,  😀

 

Escondida entre vilanos

 

 

Sentir la Madre Tierra

Este momento es parecido a aquél en que nos abrazamos a un árbol e intentamos sentir u oír algo. La modelo no posaba, fue un acto espontáneo de acurrucarse entre las piedras y quizás querer calentarse, pero estuvo un buen rato y con los ojos cerrados.

Esta es la simple ecuación de mis veranos. Intento fotografiar otras cosas, pero me vuelvo una mirona obsesionada con los atardeceres en la playa donde los críos disfrutan como en ningún sitio. Ahora me toca encontrar las incógnitas de la ecuación de este otoño.