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Archive for the ‘Lugares fetiche’ Category

Recordando el himno de Asturias en la parte que dice “¡quién estuviera en Asturias en todas las ocasiones!”, yo diría más bien “en todas las estaciones”.

En esas rutas fetiche que recorro casi todos los años debería marcar de alguna manera el lugar de ciertos puntos fotográficos y anotar el objetivo con que están hechas las fotos.

No sólo es el paso de las estaciones, es el paso de los años que nos muestra cómo va cambiando el paisaje, los árboles, las portillas…

 

 

 

 

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Parece que a veces apreciamos muy poco lo que tenemos cerca de donde vivimos, y con abrir bien los ojos podemos descubrir maravillas como El Campo de San Francisco de Oviedo, el pequeño pulmón de mi ciudad.

A este parque le tengo cariño porque es el de la generación donde no había ni columpios ni zonas verdes en las barriadas, y hacia allá partíamos muchas tardes a dar vueltas con los cochecitos en torno al viejo eucalipto, y a saludar a la osa Petra. Recuerdo una pequeña bajada por la que siempre me caía volviendo, causante de tener las rodillas de aquella manera.

Según cuenta la web del ayuntamiento, el total de árboles asciende a 955 ejemplares. Hay 51 especies diferentes y más de 100 variedades. Los más abundantes son los castaños de indias, tilos, plátanos de sombra, y arces.

Con esta diversidad os podéis imaginar cómo es el otoño en este lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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A veces no valoramos lo que tenemos más cerca.

Había estado en varias ocasiones en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón y hasta ahora no me había dado cuenta de la joya que tenemos. Siempre fui en ocasión de kedadas, visitas dentro de algún taller, etc., pero mi recomendación es ir solo. Pasear tranquilamente y descubrir sin prisas cada rincón. Bueno cada rincón es casi imposible, porque es precisamente lo que he descubierto, que hay miles de caminos y recovecos distintos y cada uno para pararse.

Fotográficamente tiene unas posibilidades tremendas y para los que nos gusta el macro ni os cuento.

 

 

 

 

 

 

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Ya son unos cuantos años fotografiando, evolucionando y aprendiendo de los que más saben y da igual, sigo sin pensar las fotos. Mi formación es muy de andar por casa. Tan sólo asistí hace un par de años a un curso de macro con Antonio Liébana en León donde me hizo ver que las fotos no se pueden hacer al tuntún, hay que pensarlas y prepararlas para obtener cuando menos un resultado digno.

Este viernes pasado pudimos disfrutar de una charla impartida por Diego López Álvarez, donde nos indicó los pasos que él realiza para obtener las preciosas fotos que os recomiendo ver en su web. Lo que nos describió fue de lo más razonable y que en el fondo de mi corazoncito ya sabía que así debían hacerse las cosas: soñar la foto, buscarla, estudiar cómo hacerla teniendo en cuenta todas sus circunstancias, meteorología, ubicación, salida del sol o la luna, equipo adecuado, etc, etc, etc.

No sé si esto me entrará en la cabeza y se lo comentaba a Diego el otro día, que normalmente prima más llegar al destino y hacer la ruta que pararse a pensar en la foto.

Como complemento a la charla, el sábado hicimos la ruta hacia el Tabayón del Mongayo, de esos paseos para todos lo públicos donde el poder pararse a pensar la foto es posible.

El punto de reunión fue el pueblo de Tarna.

 

Con ganas comenzamos la subida que lleva al bosque.

 

 

Y fuimos encontrando los primeros motivos para fotografiar.

 

 

Diego demostró ser el perfecto maestro. En el momento que encontró un árbol interesante nos fue mostrando lo que él haría en esa situación.

 

 

Tocó imitar, e intentar pensar, pero se conoce que la sangre no circulaba bien y algunos ni siquiera quitamos la estabilización de nuestros objetivos al ponerlos en el trípode.

 

 

Luego llegaron los momentos de sedar.

 

 

Y de hacer barridos…

 

 

Y de buscar compos distintas y a la vez tan vistas…

 

 

Como colofón, llegamos a la vega donde se atisba el Tabayón. Algunos se acercaron y otros quedamos tomando el tentempié mientras Diego nos comentaba las dificultades de una foto digna dadas las condiciones lumínicas.

 

 

 

Ya de vuelta escuché unas vocecitas que provenían de unas flores que decían: – ¿es que te vas a marchar sin hacernos un retrato?, y claro no me pude negar 🙂

 

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Por fin nevó en mi ciudad, y es que ya lo he dicho alguna vez, el invierno es un poco soso si sólo nieva en las montañas. Lo poco de la ilusión infantil que nos queda a algunos cuando nos hacemos mayores es la emoción de levantarse por la mañana y ver los tejados nevados. Y para hacer fotos hay que madrugar muchísimo para pillar alguna calle sin pisar o sino la alternativa es subir al Naranco a fotografiar a nuestras joyas del prerrománico. Si ya de por sí son bonitas, con nieve tienen un encanto especial. Esta vez me pilló el temporal de pleno por lo que con la ventisca de frente me resultó difícil sacar algo de provecho de la salida.

En primer lugar San Miguel de Lillo. La palabra para calificarla cuando está nevada es de “coqueta”, a mi por lo menos me encanta.

 

Y ahora os muestro Santa María del Naranco. Que sin desmerecer a San Miguel de Lillo, para mí lo más guapo son las fachadas con los 3 arcos de medio punto, además de que se pueden conseguir panorámicas muy guapas con Oviedo de fondo. Hoy la nota divertida la puso un caballo que apareció como un loco por allí sin dueño, y claro tuve que aprovecharme.



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Otro lugar fetiche. Esta playa a baja o media marea es ideal para ejercitarse en composiciones de rocas. El amanecer es especialmente bonito cuando las circunstancias atmosféricas lo permiten. Pero qué más voy a contar que no sepan la mayoría de fotógrafos aficionados. Todos hemos pasado por allí. La foto a pie de coche se agradece de vez en cuando, aunque reconozco que para mi tiene más valor cuando se ha sufrido algo 🙂 .




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Como comentaba en el anterior post, en la ruta de ayer hicimos camino al andar. Fue un día espectacular en la zona de Somiedo. La cota de nieve estaba por encima de Pola de Somiedo y al llegar al pueblo de Valle nos encontramos con justo lo que queríamos. Mucha nieve y buen día para disfrutar. No hacía nada de viento, si acaso en ciertos momentos una cierta brisa que venía acompañada de una nieve casi microscópica. En momentos para una parte del valle estaba nublado filtrándose algún rayo de sol, mientras que en la otra parte estaba despejado.

Paisaje a la entrada del pueblo del Valle del Lago

El pueblo estaba precioso. Y aunque había pasado la quitanieves y la idea era aparcar al final del pueblo, los desprendimientos de nieve de los tejados bloquearon el camino y nos obligó a dejar el coche al principio. Este tema es un poco fastidioso porque este pueblo es larguísimo y después de una ruta el recorrer el asfalto es la puntilla.  Pero como no hay mal que por bien no venga, nos permitió fotografiar cómo estaba.

Iglesia de Valle del Lago

Carámbanos de más de un metro

No son casas del pueblo, son alojamientos turísticos

Una vez atravesamos el pueblo, este es el camino que nos encontramos. Limpio, inmaculado, y así todo el trayecto. No vimos a nadie en todo el día. La idea era tomar la bifurcación que lleva al Lago por la parte arriba para desviarnos y tomar una panorámica de la zona.

Camino hacia el Lago del Valle

Encontramos los primeros teitos.

Cuando mencionaba que no nos encontramos con nadie, no fue muy cierto ya que encontramos bastantes huellas por todo el camino.

Y claro al final nos encontramos con algunos de los habitantes de la zona:

Ciervos en Somiedo

Rebecos en Somiedo

Ya podíamos ver el circo que rodea al Lago, y como os comentaba la idea era ascender y hacer una panorámica que incluyese el Lago, pero desistimos ya que el tiempo estaba muy cambiante y durante todo el trayecto oímos y vimos pequeños aludes y desprendimientos de carámbanos de las paredes que nos rodeaban.

Aunque no se vea, el Lago está al final.

Al final nos conformamos con esta panorámica. Os recomiendo pinchar en ella para verla mucho mejor.

El Valle del Lago, sin el Lago:-(

Al final sólo nos quedó fotografiar los últimos teitos y descubrir cómo quedaba el valle despejado para un atardecer espectacular. Sin duda, un día para recordar.

Adiós Valle del Lago

En un post anterior os mostré fotos de esta misma zona en primavera. Comprobareis que es un sitio espectacular para cualquier época del año.

Y edito el post para añadir esta foto de Tiatordos, comprenderéis que diga ¡Fotón, compañero!

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